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Ciudad Colonial Fortificada de San Francisco de Campeche

San Francisco de Campeche es un lugar distinto. Se mira, se siente y sabe distinto.

Es un lugar cuya historia se tejió de un modo diferente al resto de las demás ciudades de la región peninsular, incluso del propio México.  Piratas, murallas, comercio ultramarino son temas recurrentes al hablar de esta bella ciudad Patrimonio de la Humanidad en el Estado de Campeche.

Cientos de coloridas fachadas de la época colonial adornan las angostas calles de su recinto amurallado con frisos y molduras de estilo neoclásico y finos trabajos de herrería en sus ventanales; hermosos portales con extensas arcadas delimitan dos de los costados de su plaza de la Independencia y en el lado principal se levanta de forma impresionante la Catedral de la Concepción con sus dos enormes torres.

Tanta belleza es resultado de la actividad de su importante puerto por donde entraban y salían todas las mercaderías entre Europa, el Caribe y la antigua Provincia de Yucatán.  Un auge que fue también codiciado por grupos de corsarios ingleses, franceses, portugueses y holandeses en su mayoría, quienes vieron en el puerto de Campeche un gran botín a partir de 1556.

El constante asedio por parte de estos grupos de piratas provocó la aparición de diversas defensas aisladas que no pudieron enfrentar de manera efectiva el ataque de los filibusteros.

Es por ello que el 1686 se decide construir una muralla de 2 kilómetros y medio en perímetro que defendiera la plaza.  Al terminarse en 1704 el auge económico empezó a consolidarse convirtiendo a San Francisco de Campeche en uno de los puertos más importantes del orbe.

Hoy, ese recinto amurallado junto con otras defensas posteriores han sido razón importante para la UNESCO para emitir la declaratoria de Patrimonio Mundial, título que ostenta la ciudad desde diciembre de 1999.

Por supuesto que todo ese auge comercial de la colonia significaba un intercambio cultural enorme, y eso se ve reflejado en muchos aspectos de Campeche.  Es así como se observa un mestizaje diferente con influencias caribeñas y europeas que se reflejan principalmente en su gastronomía donde podemos encontrar desde los sabores mayas del achiote hasta los exóticos sabores de las aceitunas y las alcaparras con una gran variedad de delicias provenientes del mar y de sus selvas.

Pero es también un lugar lleno de actividad; cultura por todas partes.

Recorridos de leyendas, grandes museos, música y baile en sus plazas y hermosas puestas de sol desde su extenso malecón.

Es por ello que Campeche es algo que sus sentidos no olvidarán. Se llevará sus colores, sus aromas y el sabor de su fina gastronomía con muchas ganas de regresar.

Visita Campeche, ¿a poco quieres perdértelo?

 Edzná

A tan solo 45 minutos de la ciudad de Campeche yace una de las ciudades antiguas más hermosas de todo el mundo maya: Edzná, La Casa de los Itzaes.

Fundada alrededor de 600 a.C. sobre un fértil valle inundable, Edzná se consolidó como un gran espacio comercial entre 900 y 1200 d.C. lo cual originó el crecimiento de sus espacios monumentales convirtiéndola en una ciudad de 25km2 con alrededor de 200 edificios, de los cuales hoy podemos visitar una veintena que han sido intervenidos.

La estética de sus edificios, la variedad de sus estilos arquitectónicos producto de su larga ocupación, sus plazas, sus edificios alargados y elevados se reúnen para dar una agradable e inolvidable experiencia a quien la visita.

“¡Impresionante!”,  “¡Majestuoso!”, son algunas de las expresiones vertidas por los visitantes de esta gran capital maya al observar la magnificencia de sus plazas, cuyos templos surgen de la misma como montañas sagradas elevándose desde el mítico mar de la creación. Mística y astronomía mezcladas es sus alineaciones.

Estelas labradas que cuentan la historia de los linajes que ahí habitaron nos reciben  para ser descifradas y hablarnos de su historia.

Los rostros de sus dioses en estuco preservados en los rincones de las plazas nos permiten conocer la perfección de su arte.

Su Templo Pirámide de los 5 Pisos, un edificio único en la región maya, corona la Gran Acrópolis despuntando sobre el valle con sus 38 metros de altura, logrando ese espectáculo en el horizonte que el visitante querrá capturar con su cámara y su memoria para siempre.

 Camino Real

El camino que va desde Campeche hasta Mérida se conoce tradicionalmente como Camino Real debido a que fue el lugar por donde pasó la Emperatriz Carlota Amalia durante su viaje a la península en 1865.

Es una región de antiguas haciendas y poblaciones que, a pesar de ser asentamientos prehispánicos o coloniales, lograron su mayor auge durante el siglo XIX cuando el henequén era la mayor industria de la región. Como muestra en esta ruta se encuentra la Hacienda Blanca Flor, en donde se cuenta se hospedó precisamente la Emperatriz Carlota.

Es el área, además de la región de los Chenes, donde se encuentra la mayor concentración de población de herencia maya debido a la concentración que esta cultura logró hacia el norte de la península durante el posclásico. Esto, junto con el mestizaje obtenido a partir de la colonización española, provocó que la pericia en las artes mayas y su unión a las labores españolas se fundieran logrando un dominio excepcional de las artes y artesanías.  Es por ello que se pueden encontrar poblaciones dedicadas a ciertos temas específicos, tales como Pomuch, cuya tradición panadera y actividades de Días de Muertos destacan en toda la región.

El municipio de Calkiní, es afamado por la calidad y variedad de sus artesanías y su dedicación al fomento de las artes lo cual le ha ganado el nombre de Atenas del Camino Real.

Su principal artesanía son los famosos sombreros tipo Panamá del poblado de Becal, los cuales requieren ser tejidos en el interior de cuevas de caliza con el fin de lograr humedecer las fibras para un mejor manejo de la fibra.

La alfarería de Tepakán, o la cestería de Calkiní son, además de los poetas, pintores y compositores de la región de Calkiní, algunos lugares destacados en estas artes.

La naturaleza también ha sido pródiga con esta región del norte de Campeche.  Toda la costa de esta región se ha denominado área natural protegida dividida en Los Petenes y Ría Celestún.  Los Petenes son conjuntos de selva alta que crecen alrededor de manantiales de agua dulce normalmente escasa en los suelos peninsulares.  Una oportunidad para ver estas maravillas naturales es cerca del poblado de Hampolol, donde unos manantiales u “ojos de agua” vierten sus aguas a un riachuelo de gran belleza donde con suerte se puede observar debajo de los ojos de los lirios los ojos de algún cocodrilo o peces saltando entre las cristalinas aguas.

La gastronomía es también un punto importante, en Hecelchakán se puede degustar la famosa cochinita pibil siendo este el lugar que provee a toda la región de Campeche de este exquisito manjar cocinado bajo tierra.  Por su parte Tinún, en el municipio de Tenabo, destaca también por la producción de manjares como las conservas de nance, marañón, ciruelas y otros frutos típicos de la región.

Una experiencia completa sin alejarse mucho de la capital.

Fuente: Sectur Campeche